Publicado el 25 de Agosto de 2007
Esta es una anotación publicada en mi antiguo blog sobre accesibilidad, usabilidad y estándares, TresOnce, el 29 de noviembre de 2005. También puedes ver el texto original.

Como casi siempre, en uno de los pocos ratos libres que tengo últimamente, me doy una vuelta por los websites de empresas de desarrollo web en canarias, tanteando cómo está el tema en cuanto a usabilidad/accesibilidad se refiere.
Me fijo mucho en la información de contacto de las empresas (nunca se sabe si se puede necesitar) y en la mayoría de los casos me pongo negro. De algunos no encuentras dirección física, otros no tienen teléfono… pero lo que es más grave para mi es no tener, al menos a la vista, email.
En un medio como el de la red, aquellos que no dan a conocer su email dan la sensación de que no tienen, y eso es pecado mortal para una empresa que pretende dar aspecto de innovadora y tecnológicamente avanzada.
Miedo al spam? Puede ser, pero hoy día existen cantidad de filtros antispam altamente eficaces, así que eso no es una excusa válida.
Algunos, al menos, proponen un formulario de contacto mediante el cual realizar nuestras consultas, aunque me resultan poco fiables. De hecho, la mayoría de las veces que he intentado usarlos he tenido la sensación de hacerlo en balde.
Aunque la verdad es que no sé qué es peor, si no tener dirección de correo electrónico visible o tener una que, al escribirles, te devuelva tus mensajes.
Señores, un poco de seriedad, actualicen su información de contacto cuando la ocasión lo requiera, y traten de estar más accesibles. Que no es tan difícil estar localizable.
Publicado el 24 de Agosto de 2007
Una persona lista resuelve un problema. Una persona sabia lo evita.
Albert Einstein.
Una vez más, vía Intenta
Publicado el 23 de Agosto de 2007
Roger Johansson se preguntaba hace unas semanas la manera de saber comunicar a la gente a qué se dedicaba, de una manera concreta y sencilla. Es una cuestión que, en cierta forma, también a mi se me plantea en muchas ocasiones, con lo que solicité su permiso para traducir el artículo “Are we designers or developers?” al español, el cual transcribo a continuación:
Somos diseñadores o desarrolladores?
En la página “acerca de” de este sitio web suelo definirme a mi mismo como “desarrollador/diseñador/escritor ocasional”.
Es un poco confuso, y todavía estoy buscando saber cómo contestar cuando alguien me pregunta qué hago para ganarme la vida. ¿Soy Diseñador Web? ¿Desarrollador Web? ¿Programador Web? ¿Todos a la vez? ¿Ninguno? Realmente es una pregunta difícil para dar una respuesta simple.
Mi respuesta depende de quién, cuándo, por qué y bajo qué circunstancias lo pregunte. A veces les contesto algo como “Trabajo para la web” o “Hago sitios web”, ambos son ciertos pero no dicen realmente qué es lo que hago. Debería ser más sencillo ser capaz de dar una contestación corta, simple, razonable y precisa.
De alguna forma soy diseñador, a pesar de que no hago diseño gráfico hoy en día. Muchos cometen el error de pensar que diseño equivale a diseño gráfico, pero el diseño consiste también en hacer que las cosas funcionen. Y ya que esto es lo que hago, quizás podría llamarme a mi mismo Diseñador Web.
Pero no lo soy. Diseñador web es un término que para mi está gravemente manchado por mi experiencia con la burbuja de las puntocom. Me recuerda la multitud de personal no cualificado que fue contratado sólo porque las grandes agencias Web necesitaban más empleados. También me hace pensar en aficionados usando el modo WYSIWYG de su copia crackeada de Dreamweaver o GoLive para construir sitios. Así que encuentro muy difícil el calificarme a mi mismo como Diseñador Web.
Como alternativa, he estado usando el término “Desarrollador Web” durante algún tiempo. El problema con esto es que mucha gente asume que un Desarrollador Web hace en su mayoría programación back-end, lo cual yo no hago mucho. Aunque suena más profesional que Diseñador Web.
¿Qué otras opciones tenemos? Bueno, hay títulos como “Programador de Interfaces de Usuario”, “Desarrollador Front-end”, “Arquitecto de Experiencia de Usuario” (argh, soy alérgico a la frase “experiencia de usuario”), y otros. Hay muchos títulos más, pero pocos que realmente describan lo que hago de forma que sea comprensible por personas que no trabajan en la industria web.
¿Es esto realmente un problema? La mayor parte del tiempo, no. Pero es un poco incómodo no ser capaz de decir al peluquero de tu barrio qué es lo que haces para ganarte la vida y hacer que él lo entienda. “Trabajo para la web” o “Hago sitios web” parecen tipos de trabajo, pero no le dejan claro a uno si soy diseñador gráfico, programador, o ambos.
Así que quiero hacerles dos preguntas a todos aquellos que lean esto y no hagan realmente diseño gráfico, a los que la mayor parte de su trabajo consiste en trabajar con HTML, CSS, Javascript y accesibilidad:
- Te consideras a ti mismo diseñador o desarrollador?
- Te llamas a ti mismo diseñador o desarrollador?
Si lo deseas, siéntete libre de argumentar tus respuestas.
Enlace al artículo original en 456 Berea Street
Thank you, Roger! :)
Publicado el 21 de Agosto de 2007
Esta es la conclusión a la que llega Jesús Encinar en su última anotación, La imagen de España, después de revisar las portadas de las famosas guías de viajes Lonely Planet (de las cuales, después de todo, soy seguidor), en las cuales se tiene una imagen de nuestro país un tanto peculiar, por decirlo de alguna manera.
Como bien comenta Jesús, mientras que las portadas de las guías de países como Italia, Alemania, Francia o Grecia están cargadas de riqueza cultural, artística e histórica, la portada española se asemeja a las de países como Argelia, Marruecos o Túnez, más dados a tareas como el pastoreo.

Portadas de naciones europeas

Portadas de España y cía.
Paradójicamente, las portadas para las ciudades de Madrid y Barcelona resultan más “europeas”. :)

Publicado el 20 de Agosto de 2007
En Freelance Freedom parece que hubieran asistido al último Mixtura Lab, en el que se habló, entre otras cosas, de los tipos de clientes. ;)

Según los textos de Mónica, la clasificación de los tipos de clientes podría desglosarse de la siguiente forma: el desconfiado, el tranquilo, el locuaz, el “con prisa”, el reflexivo o el enfadado.
Por cierto, Mónica, muchas gracias y enhorabuena por el Lab!