Jose me pasa el enlace a este artículo de Deeplinking en el que aparecen algunas imágenes de prototipado en papel (proceso que recomiendo hacer antes de sentarse frente al ordenador a diseñar una Web). En él aparece un vídeo bastante interesante en el que han llevado la idea al extremo.
Todavía estoy flipado con el Mixtura Lab que dio Mariano Klein hace unas semanas. Si todavía no lo has visto, de verdad que te recomiendo que le eches un vistazo. Pero si eres de los que no tienen una horita libre para ver el vídeo, a continuación detallo las 10 reglas para tener éxito en Internet que Mariano ilustró en una parte de su presentación. Toma nota.
(Entender a) El protagonista. Es fundamental saber a quién nos vamos a dirigir a la hora de vendernos, además de tener muy en cuenta y aprovecharnos de la figura del “early adopter”, tal como hace, por ejemplo, Apple.
Respetar las normas. Hay que ir a por la audiencia, pero con cuidado, ya que en Internet estamos “jugando fuera de casa”.
Paciencia. La difusión de Internet no es inmediata, normalmente tenemos que esperar a que los motores de búsqueda “propaguen” nuestro producto por la red. Por ello, nuestro objetivo será fidelizar a partir de los contenidos.
Conversar. El camino del éxito pasa por generar contenidos de calidad y fomentar la participación. Muy bueno es el ejemplo del spot de Cadbury con el gorila, que produjo decenas de réplicas, lo que multiplicó el efecto inicial.
No interrumpir. Debemos conseguir que la gente venga a divertirse a nuestro sitio, y no incomodarlos con banners y toneladas de publicidad. Dejando de lado que, debido a fenómenos como la “ceguera a los banners”, esto resulta inútil, puede generar aversión a nuestro sitio, provocando el efecto contrario al que se desea.
No engañar. Además de que no es ético, no es beneficioso para tu propia imagen. Un ejemplo es la avalancha de críticas que recibió la campaña viral “todoloquequieropornavidadesunapsp”, de Sony.
Escuchar. Pocas marcas escuchan, sólo hablan. Por eso, hay que dedicar más tiempo a escuchar que a hablar. Un ejemplo claro es la iniciativa de RTVE con la votación en MySpace en la que Rodolfo Chikilikuatre salió elegido para ir a Eurovisión.
Experimentar. Hay que aprovechar las nuevas tecnologías, investigar. Como por ejemplo en el área del Mobile-Marketing, un mercado amplísimo todavía por explotar. No hay que dejar escapar la oportunidad de que ya hay más teléfonos móviles que televisores en el mundo.
Regalar. Estamos acostumbrados a no pagar por nada, o por casi nada, sobre todo en Internet, así que deja de cometer el error de querer cobrar por todo. No funciona.
Entretener. La gente en Internet busca información, pero sobre todo busca entretenimiento. ¿Por qué no se lo das tú?.
Ahora a ponerlas en práctica. Seguro que no fallas.
(*) Existen todavía algunas limitaciones, como es lógico. Todo dependerá de la forma en que la gente de Google perfeccione el algoritmo, pero todavía más de la forma en que los desarrolladores de contenido Flash generen el mismo.
Esto es lo que recomienda Luis Villa en su crónica del From Business To Buttons. Por un lado estoy de acuerdo con él, pero reconozco que mi nivel de inglés aún no llega para escribir en esa lengua. Pero por otra parte, creo también que nuestro mercado necesita “enriquecerse” con autores en Español, hace falta más contenido para que la cosa siga avanzando.
De cualquier forma, es bueno acostumbrarse a la lectura (por lo menos) de textos escritos en el idioma de Shakespeare.
En cuanto a la iniciativa, en los últimos días se han dedicido a pasarse al inglés algunas voces importantes del sector. Primero fue Javier Cañada, ahora Juan Leal… y yo me pregunto, Who’s next?
La semana pasada estuve en una entrevista de trabajo. Aunque estoy muy contento con mi situación actual, sentía curiosidad por ver qué podían ofrecerme para progresar, siempre es bueno estar abierto a cualquier mejora.
Por supuesto, no tengo experiencia como entrevistador, pero habiendo estado al otro lado de la mesa en más de media docena de entrevistas, algo puedo decir. Por eso, desde mi perspectiva puedo comentar aquellas cosas que creo erróneas en los entrevistadores a la hora de contar conmigo para trabajar en su empresa. Mi consejo es:
Cuida los detalles previos.
Organiza el ambiente y prepara personalmente la entrevista.
Asegúrate un buen espacio para recibir a la persona que vas a entrevistar. Si dispones de una sala de reuniones, perfecto. Pero si tienes que recibirle en tu puesto de trabajo, que al llegar no se encuentre con una mesa inundada de papeles desperdigados. Ya que procuras que un cliente no vea ese desorden cuando te visita, ¿por qué no hacer lo mismo cuando se trata de un posible trabajador?.
Revisa detalladamente el currículum vítae o el portfolio del candidato. Dice mucho de la empresa (y nada bueno) si llego y el entrevistador no sabe ni siquiera cómo me llamo. Tenlo a mano, pero sólo el suyo, no se te ocurra aparecer con todos los que estás considerando. Es un pecado ponerte a buscar entre un montón de hojas mientras estás hablando con él. Para quedar bien, puedes ofrecer papel y boli, de forma que también pueda tomar sus notas (horario, salarios, beneficios extra o incluso tu propio nombre).
Sé considerado.
No hagas esperar mucho al candidato. Es comprensible hasta cierto punto que tardes un poco, tú estás trabajando y siempre puedes liarte con algo, pero si eres consciente de que vas a tardar más de lo esperado, puedes marcarte un tanto invitando a algo al candidato (café, agua, etc.). Esas cosas hacen que la imagen de la empresa mejore a ojos de un potencial trabajador.
Véndete.
Lo primero que deberías hacer en la entrevista es hablar sobre la propia empresa. Hará que el candidato se sienta más cómodo sabiendo dónde está (aunque si es un poco listo, se habrá informado mínimamente antes de acudir a la cita). Procura dar mucha información, ser lo más transparente posible. Plantea la entrevista como una oportunidad de “vender” la empresa. Hay que hacer que el entrevistado tenga ganas de trabajar contigo, y cuanta más información des, mejor.
Haz preguntas útiles.
Evita atacar al candidato con preguntas negativas, la gente tiende a ponerse a la defensiva y no resulta útil. Piensa que puedes sacar la misma información, e incluso más, formulando la pregunta de otro modo.
En lugar de preguntar “¿por qué tardaste tanto en acabar tus estudios?” puedes interesarte por lo que ha estado haciendo durante todo ese tiempo, informarte sobre la dificultad de dichos estudios, etc. Y en lugar de retar a alguien a demostrar sus conocimientos, invítale a que te cuente su experiencia.
Tampoco hagas preguntas muy personales o confidenciales. No se te ocurra preguntar por sus defectos, ni por la profesión de su abuelo, por poner un par de ejemplos. Haz preguntas cómodas, fáciles de responder.
La pregunta del millón.
La peor pregunta que puedes hacer (sobre todo si es la primera) es “¿cuánto quieres cobrar?”. Por varios motivos:
Todo el mundo quiere cobrar lo máximo posible. Además, el candidato no necesariamente sabe todo lo que va a hacer en el puesto, así que no podrá cuantificar económicamente su trabajo como lo podrías saber tú, que ofertas el empleo.
Da la sensación de que quieres pagar menos de lo que deberías, y eso es una muy, muy, muy mala imagen para la empresa.
Cuando estoy en una entrevista y me preguntan por eso, tengo la impresión de estar regateando en un zoco.
Es mejor que hagas una oferta y mostrarte abierto a una negociación. Al fin y al cabo, tú requieres de alguien que haga unas determinadas tareas, pagarás por ellas, y esa cantidad deberías saberla. Pero sobre todo, decidirte por uno u otro candidato no debería basarse tanto en el aspecto económico, más aún si quieres contar con los mejores, y asumo que las empresas siempre quieren contratar a los mejores.
Más y más pruebas.
Una entrevista no es un examen. Quizás un recién licenciado puede estar hasta “acostumbrado”, pero un profesional con experiencia puede sentirse incluso “insultado”. Además, alguien que ha pasado 5 años haciendo exámenes en la facultad o trabajando a diario desde hace tiempo estará un poco cansado de que le pongan a prueba. No hablo de los test psicotécnicos (aunque algunos pueden llegar a ser bastante ridículos), sino de las pruebas de conocimientos relacionados con el puesto al que se aspira.
Pon atención a la despedida.
Una vez acabada la reunión, comenta con el entrevistado la forma en que contactarás con él para informarle, cuánto tardarás en hacerlo (aproximadamente), y aclararle que en cualquier caso tendrás en cuenta su CV para futuros procesos, en caso de no ser elegido.
Ofrécete a seguir en contacto para cualquier duda que le pudiera surgir, pero sobre todo, agradécele el haber asistido y emplear su tiempo en charlar contigo. No olvides acompañarle hasta la puerta, aunque esté a escasos metros de ella. Si no puedes hacerlo personalmente, encarga a alguien que lo haga.
No dejes de ser considerado.
Llama a todos y cada uno de los candidatos, hayan sido seleccionados o no, para comunicar la resolución del proceso. Por propia experiencia, sienta muy mal no recibir respuesta, aunque ésta fuera negativa. Si no puedes llamar, un correo electrónico explicativo puede ser suficiente en determinadas ocasiones (un proceso al que aspiren 300 candidatos, por ejemplo).
En definitiva, creo que las empresas cometen el error de ver la entrevista como una oportunidad dada al entrevistado, en lugar de plantearlo como la oportunidad para si mismas de captar talento.
Estos son mis consejos, pero seguro que a todos se nos ocurren muchos más, basados en la propia experiencia. Siéntete libre de comentar los tuyos. Y si normalmente te toca hacer entrevistas, espero que estos consejos te sean útiles en el futuro. [sonrisa]
En dosmilmastres se escribe acerca de la facilidad de uso, la interacción entre las máquinas y el hombre, el acceso a la información, y también de cualquier otra cosa, relacionada o no, que se le antoje a su autor, fer torres, que escribe, por el momento, desde Oviedo, Asturias.